Foro Social
Mundial Temático: Democracia,
Derechos Humanos, Guerra y Narcotráfico
Cartagena de Indias, Junio 2003
Tópicos como el narcotráfico,
las guerras, los terrorismos y la paz,
los Derechos Humanos y la construcción
de sociedades y Estados democráticos
son elementos de la agenda global y
corresponden no sólo a temas
de los diversos continentes, sino también
a realidades nacionales concretas.
El tráfico de drogas ilícitas,
el lavado de activos, la venta de precursores
químicos, los efectos nocivos
en la salud pública, la violencia
asociada a este negocio, la corrupción
generada en el sector estatal y privado
y la penetración de estos dineros
en las actividades legales, son razones
suficientes para colocar este tema como
uno de los puntos centrales del Foro
Social Mundial Temático. En la
Conferencia de Viena de 1961, en el
marco de las Naciones Unidas, se adoptó
como política el prohibicionismo,
y por ende, la penalización del
procesamiento, el tráfico y el
consumo de ciertas sustancias psicotrópicas,
que hoy parece haber fracasado.
El conjunto de la humanidad identifica
como una problemática de gran
importancia lo que tiene que ver con
los cultivos de uso ilícito,
la creciente producción, comercialización
y consumo de drogas de origen sintético,
los asuntos agrarios aplazados, o simplemente
olvidados en aras de la persecución
de los campesinos cultivadores, ya sea
en Birmania, en Afganistán o
en los países andinos, entre
otros. Por ello, es urgente develar
el carácter de la circulación
en los circuitos financieros internacionales
de las grandes cantidades de dinero
producto del narcotráfico, las
cadenas de corrupción asociadas
a ese fenómeno tanto en el ámbito
público como en el privado. Además,
abordar discusiones en torno al prohibicionismo,
la despenalización, la legalización
y los graves problemas que dichas posturas
acarrean para la salud humana, es necesario
en aras de encontrar salidas y alternativas
en el contexto mundial.
En segundo lugar, las multitudinarias
movilizaciones, realizadas el 15 de
febrero, de ciudadanos y ciudadanas
en Washington, Madrid, París,
Barcelona, Roma, Río de Janeiro
y a lo largo y ancho de la Tierra para
decirle no a la guerra, para señalar
desde la fuerza que da la solidaridad
humana que se quiere construir una sociedad
en que la sinrazón de la fuerza
militar no sea la razón que algunos
esgriman para imponer su punto de vista
sobre el derecho de los pueblos a su
autodeterminación, mostraron
el rechazo global a la pretensión
de los gobiernos de los Estados Unidos,
España e Inglaterra a determinar
qué es bueno para la humanidad.
Pusieron de presente los distintos procesos
sociales en busca de resistir, de buscar
la paz, de construir unas relaciones
fundadas sobre la equidad en las relaciones
entre las naciones.
Además, el tema de la seguridad
global y de la seguridad democrática
ha cobrado mucha importancia en la agenda
mundial y por supuesto en la del país
anfitrión, Colombia. Los acontecimientos
del 11 de septiembre en los Estados
Unidos y la política antiterrorista
adoptada por el gobierno del presidente
Bush y por otros gobiernos aliados de
los Estados Unidos, la adopción
de los Estatutos Antiterroristas y la
constante preocupación de la
ONU por lo que ha dado en llamar Seguridad
Humana, han puesto en el centro del
debate mundial la cuestión de
la democracia, los terrorismos y la
seguridad individual y colectiva.
En tercer lugar, la crisis de la democracia
y la crisis de la política van
de la mano. Preguntas acerca de la representatividad
de las organizaciones políticas
y por consiguiente, de los mecanismos
para incluir a los grupos tradicionalmente
excluidos de las decisiones políticas,
como por ejemplo, las y los jóvenes,
las mujeres, etc. se encuentran al orden
del día. De la misma manera,
se plantean preguntas acerca de la viabilidad
de la democracia política en
condiciones de alta exclusión
social o las tensiones entre la soberanía
nacional y las organizaciones multilaterales,
y la pregunta clave: ¿será
posible construir un gobierno mundial
democrático?. Finalmente, habrá
necesidad de abundar sobre la misma
experiencia del Foro Social Mundial
en tanto que camino para la construcción
de una ciudadanía planetaria.
Por último, se hace necesario
avanzar en la caracterización
de una filosofía de los Derechos
Humanos que garantice la vida digna
y que por lo tanto se refiera de manera
especial a una comprensión amplia
de los Derechos Económicos, Sociales
y Culturales. Deberán abordarse
de forma sistemática, las causas
y las condiciones en las cuales se producen
los fenómenos de desplazamiento
forzado, migraciones y población
refugiada y desde allí las diferentes
alternativas para enfrentar estos fenómenos
desde la sociedad civil. Hay que reclamar
la responsabilidad de los Estados en
el cumplimiento de sus obligaciones
y la garantía del ejercicio de
los derechos y libertades fundamentales.
Se requiere avanzar en el análisis
de las consecuencias que tanto para
la democracia como para el pleno ejercicio
de los derechos y libertades tienen
las políticas de seguridad y
las caracterizaciones de las acciones
terroristas después del 11 de
septiembre.
El Foro Social Mundial Temático
de Cartagena se ocupará de analizar
estos temas y de proponer alternativas
en la dirección de fortalecer
la democracia, hacer prevalecer los
Derechos Humanos, reducir las violencias
y promover la paz y la convivencia y
buscar salidas democráticas y
sustentables al negocio del narcotráfico.
En tercer lugar, la crisis de la democracia
y la crisis de la política van
de la mano. Preguntas acerca de la representatividad
de las organizaciones políticas
y por consiguiente, de los mecanismos
para incluir a los grupos tradicionalmente
excluidos de las decisiones políticas,
como por ejemplo, las y los jóvenes,
las mujeres, etc. se encuentran al orden
del día. De la misma manera,
se plantean preguntas acerca de la viabilidad
de la democracia política en
condiciones de alta exclusión
social o las tensiones entre la soberanía
nacional y las organizaciones multilaterales,
y la pregunta clave: ¿será
posible construir un gobierno mundial
democrático?. Finalmente, habrá
necesidad de abundar sobre la misma
experiencia del Foro Social Mundial
en tanto que camino para la construcción
de una ciudadanía global, una
ciudadanía planetaria.
Por último, se hace necesario
avanzar en la caracterización
de una filosofía de los Derechos
Humanos que garantice la vida digna
y que por lo tanto se refiera de manera
especial a una comprensión amplia
de los Derechos Económicos, Sociales
y Culturales. Deberán abordarse
de forma sistemática, las causas
y las condiciones en las cuales se producen
los fenómenos de desplazamiento
forzado, migraciones y población
refugiada y desde allí las diferentes
alternativas para enfrentar estos fenómenos
desde la sociedad civil. Hay que reclamar
la responsabilidad de los Estados en
el cumplimiento de sus obligaciones
y la garantía del ejercicio de
los derechos y libertades fundamentales.
Se requiere avanzar en el análisis
de las consecuencias que tanto para
la democracia como para el pleno ejercicio
de los derechos y libertades tienen
las políticas de seguridad y
las caracterizaciones de las acciones
terroristas después del 11 de
septiembre.
El Foro Social Mundial Temático
de Cartagena se ocupará de analizar
estos temas y de proponer alternativas
en la dirección de fortalecer
la democracia, hacer prevalecer los
derechos humanos, reducir las violencias
y promover la paz y la convivencia y
buscar salidas democráticas y
sustentables al negocio del narcotráfico.
El contexto colombiano: una
breve nota.
Si bien, el Foro Social Mundial Temático
sobre Democracia, Derechos Humanos,
Guerra y Narcotráfico no se ocupará
centralmente del caso colombiano, no
debemos olvidar que en este país
se aplican una serie de políticas
decididas, las más de las veces,
en escenarios internacionales que vienen
evidenciando serias limitaciones y,
en algunos casos, totalmente ajenas
a la realidad del país, y que
muchas veces se muestran como políticas
equivocadas. Por tanto, este escenario
resulta sumamente rico para evaluar
políticas que tienen decenas
de años de aplicación
con nefastas consecuencias sociales,
económicas, ambientales y éticas.
Lo paradójico de esta situación
es que no hay espacios para evaluar
dichas políticas y mucho menos
para intentar cambiarlas, tales son
los casos, por ejemplo, del prohibicionismo
o de las fumigaciones aéreas,
por mencionar sólo dos casos.
Además, podemos anotar que
en el país la democracia está
amenazada por el autoritarismo (de derecha
y de izquierda), por la violencia y
por la profundización del modelo
neoliberal. Desde la expedición
de la nueva Constitución Política
(1991) se han registrado 270.000 muertes
violentas en el país. Esto supone
una de las tasas de homicidios más
altas del mundo; 3,4 veces la de Brasil,
3 veces la de México, 1,4 veces
la de El Salvador. El desplazamiento
forzado interno supera ya los dos millones
de personas -en su mayoría mujeres,
niños y niñas- y el costo
económico de la guerra y de la
violencia equivale a tres puntos del
producto interno bruto, con una tendencia
creciente hasta llegar a más
del 12%.
El tipo de desarrollo económico
implementado hasta ahora en Colombia
no solamente ha impedido un aprovechamiento
adecuado y sostenible de la rica biodiversidad
de los ecosistemas de nuestro territorio,
sino que ha conducido a su creciente
deterioro, al punto que sólo
van quedando el 27% de los bosques andinos,
el 30% de las sabanas del Caribe y el
50% de los manglares. La cobertura de
bosques tropicales, si bien es aún
considerable (67% de la extensión
original), se ve amenazada por los cultivos
de uso ilícito y la ganadería
extensiva, en particular en el piedemonte
amazónico.
Estas cifras ponen de relieve la profundidad
de la crisis económica, social,
ambiental, y política de la sociedad
colombiana. Es, como lo anota el investigador
Luis Jorge Garay, “un proceso
de destrucción social, caracterizado
por la creciente supeditación
de lo público, la desintegración
institucional del Estado y la pérdida
de la convivencia ciudadana, que tienen
como raíz central la preeminencia
de lo privado sobre lo público,
o el bien común, que conduce
al relajamiento del fin rector y último
de un ordenamiento político,
cual es, el logro de una sociedad organizada
en legítimo cumplimiento de un
orden jurídico y político
democrático y societal”.
La salida a esta profunda crisis es
promover más democracia en lo
económico, más democracia
en lo social y más democracia
en lo político. Esta es la única
alternativa para mejorar de manera razonable
y sostenible la realidad colombiana,
y posiblemente la de muchos otros países
en el mundo que padecen crisis de diversos
ordenes.
Para lograrlo se requiere de la participación
activa y de la confluencia de todas
las fuerzas sociales y políticas
del país, del continente y del
mundo interesadas en este proyecto.
Por eso es urgente buscar y concretar
la solidaridad tanto de Estados, como
de organizaciones de la sociedad civil
y en general de la ciudadanía
planetaria para avanzar en este propósito.
OBJETIVO GENERAL:
Propiciar un escenario para el encuentro
de múltiples y diversos sectores
de la sociedad civil mundial con el
fin de analizar, debatir, buscar alternativas
y coordinar esfuerzos y acciones sobre
temas concretos de impacto global como
el Tráfico de Drogas, los Derechos
Humanos, la Democracia y Las Guerras
y La Paz, para así dar continuidad
y fortalecer el carácter de movilizador
social del Foro Social Mundial, en la
construcción de otro mundo posible.